CÁRCEL PROVINCIAL DE ZAMORA, la morada del mal…

CÁRCEL PROVINCIAL DE ZAMORA, la morada del mal…

27 noviembre, 2022 4 Por Juan Carlos

La Cárcel Provincial de Zamora es hoy un edificio abandonado pero en su interior, resuenan los ecos de un pasado con algunos acontecimientos realmente sorprendentes protagonizados, en algunas ocasiones, por algunos de los delincuentes más peligrosos del momento. Sus muros, como en todas las cárceles, acogieron a parte de lo más malvado de nuestra sociedad.

La antigua Cárcel Provincial de Zamora -hoy abandonada- es conocida en todo el país porque en su interior se rodó la exitosa película Celda 211. Muchos son -o somos- los que en algún momento nos hemos colado en el edificio para recorrer sus sombríos y solitarios pabellones y conocer este lugar tan misterioso y escalofriante.

Entre sus muros han permanecido recluidos sacerdotes, narcotraficantes, terroristas, violadores, asesinos y todo tipo de delincuentes comunes, haciendo que en el interior de este penal convivieran personas dominadas por pensamientos y sentimientos malignos (no todos evidentemente) desprendiendo, sin duda, todo tipo de energías negativas. No podemos dejar de olvidar que, según la parapsicología, los lugares tienen memoria y pueden quedar contagiados por lo que sucede en su interior, así pues, es lógico pensar que esta prisión ha quedado impregnada  de esas malas energías. Si a todo esto le sumamos otro tipo de acontecimientos violentos como enfrentamientos entre presos,  muertes por reyertas, suicidios o enfermedades, tenemos un caldo de cultivo idóneo para que en su interior se puedan detectar mediciones anómalas o registrar todo tipo de fenómenos extraños. 

La cárcel se construyó en la década de los 60 a las afueras de Zamora, en la carretera de Almaraz ZA-P-2223 y se  puso en marcha el 14 de octubre de 1965. Hasta este presidio llegaron algunos de los presos más peligrosos del momento incluso iconos de la delincuencia “quinqui” de los años 80 como el famoso “El Jaro”  (José Joaquín Sánchez Frutos) al que dedicó una canción Joaquin Sabina.

Foto: https://ladyalcon.wordpress.com/monograficos/jose-joaquin-sanchez-frutos-el-jaro/

También sus celdas han acogido a una gran cantidad de terroristas de diferentes bandas y color político. En abril de 1976 fueron trasladados a la prisión de Zamora los miembros de ETA que no consiguieron fugarse en la famosa fuga de la cárcel de Segovia. También cumplieron condena dentro de esta cárcel miembros de grupos terroristas neofascistas y ultraderechistas como  José Fernández Cerrá y Carlos García Juliá, que fueron condenados por la conocida Matanza de Atocha de 1977 en la que fueron asesinados  cinco abogados laboralistas de la mano de un comando vinculado a Fuerza Nueva, o como fue el caso de  Ricardo Sáenz de Ynestrillas, responsable de varios asesinatos y fundador de las organizaciones Movimiento Social Español, Legión de San Miguel Arcángel y Alianza por la Unidad Nacional.

Carlos García Juliá en 1977 y en 2020 tras ser puesto en libertad.

De entre todos los presos comunes, quizá el más conocido entre los vecinos de Zamora fue Manuel Martínez Quintas (El Quintas), famoso en la capital zamorana por ser el autor del conocido como “el Crimen de Las Pallas”  en el que asesinó en enero de 1983 a dos jóvenes de 18 y 19 años, Aurora Barbero y José Manuel Tamame. Por ello fue condenado a 73 años de cárcel, pero transcurridos solo 13 fue puesto inexplicablemente en libertad a pesar de los informes desfavorables de la autoridad judicial zamorana en el que aparecía catalogado por los especialistas en medicina legal como un peligroso psicópata asocial. Así, unos meses después de su puesta en libertad, el 2 de octubre de 1997 fue arrestado de nuevo en esta ocasión como autor de los delitos de agresión sexual, retención y amenazas en la persona de una joven de 30 años, vecina de la capital zamorana, cuyos hechos tuvieron lugar curiosamente, en el paraje que hay frente a la antigua Cárcel Provincial y próximo al rio Duero. 

El Quintas tras uno de sus arrestos.

“No hay que olvidar que estaba en libertad y que, según la ley, había cumplido su pena” Palabras pronunciadas tras este segundo arresto por el subdelegado del gobierno en aquellas Oscar Reguera, que suenan a chiste -o tomadura de pelo según se mire- si tenemos en cuenta que de la condena a 73 años solo cumplio 13 por matar a dos personas. Este delincuente ha sido puesto recientemente en libertad y se le ha visto por última vez merodeando por La Coruña.

También en esta cárcel estuvo recluido uno de los narcotraficantes más poderosos de la historia reciente de españa como es Laureano Oubiña, uno de los capos del narcotráfico en Galicia que pasó su estancia en la cárcel viviendo a cuerpo de rey, llegando a tener mejores condiciones en su celda que el director de la prisión en su despacho.

Entre los hechos más macabros que han tenido lugar en su interior, cabe destacar la muerte de uno de los reclusos menores de primer grado, que fue asesinado en febrero de 1989 en uno de los patios a manos de otro recluso que le clavó un estilete. El hecho se atribuyó a una venganza personal, ya que el fallecido ejercía en la zona de peligrosos un cierto liderazgo, incluso cobraba el llamado “impuesto revolucionario”, un sistema de intercambio de protección o favores por dinero. 

Uno de los patios de la cárcel

CÁRCEL CONCORDATORIA

No obstante, esta cárcel se hizo famosa por otros motivos más allá de lo cinematográfico. En primer lugar por ser la única cárcel del mundo destinada a recluir a curas, por eso se la llamó Cárcel Concordatoria. En este presidio fue recluido un importante colectivo de sacerdotes durante el franquismo, a los que se les aplicó una dura represión por parte del estado con la complicidad de la Iglesia, por distinguirse en su lucha contra la dictadura y en defensa de los derechos nacionales y de la clase obrera. 

Foto libro ZAMORAKO APAIZ-KARTZELA (LA PRISIÓN SACERDOTAL DE ZAMORA)

Aunque fueron un grupo minoritario, en el seno de la Iglesia empezó a gestarse un movimiento de curas contestatarios, un grupo cada vez más creciente de curas que mostraban su oposición contra el régimen. De este modo, el estado tomó una determinación sin precedentes, crear una cárcel para curas y todo ello, con el beneplácito del Vaticano, de hecho, fue  la única cárcel del mundo de este tipo. Se la llamó Cárcel Concordatoria por los acuerdos firmados en el famoso Concordato entre la Iglesia y el Estado Español. Estos acuerdos establecían, entre otras cosas, que un sacerdote no podía ser juzgado por un tribunal civil sin el permiso de la autoridad eclesiástica y en caso de condena debían ser recluidos en una comunidad religiosa,  pero el régimen se valió de una artimaña poniendo como excusa los estos acuerdos para justificar la puesta en marcha de la prisión y, aunque aceptado a regañadientes, la Santa Sede dio el visto bueno.

El primer cura en ser apresado fue Alberto Gabikagogeaskoetxea, que fue arrestado en el verano de 1968 por haber pronunciado, “en teoría”, una homilía subversiva. No tardaron en seguirle los franciscanos Felipe Izagirre y Juan Mari Zulaika por haber asistido al Aberri Eguna. Así, este movimiento fue adquiriendo especial relevancia en Euskal Herria y la mayor parte de estos curas llegaron del País Vasco aunque también los hubo de Madrid, Cataluña y Galicia. A todos se les aplicó la Ley de bandidaje y terrorismo y algunos fueron condenados hasta por rebelión militar.

La cárcel se puso en funcionamiento el 14 de octubre de 1965 y fue entre 1968 y 1977 cuando se utilizó como presidio para curas y sacerdotes que fueron recluidos en uno de los pabellones para no mezclarlos con el resto de presos. Estos curas fueron sometidos a juicios sumarísimos y muchos de ellos sufrieron torturas, además de estar sometidos a un régimen penitenciario de especial dureza de tal modo que fueron sometidos a una continua vigilancia innecesaria, la ausencia de celdas individuales o la negación a que pudieran realizar deporte. Además, el acceso a su módulo estaba restringido, la correspondencia era revisada y las visitas se hacían bajo  vigilancia evitando la confidencialidad.  También fue abusiva con ellos la utilización injustificada de celdas de castigo hasta tal punto, como es el caso de Jon Etxabe, que de los siete años que permaneció preso, pasó un año malviviendo dentro de uno de estos  habitáculos.

Estos curas y sacerdotes, no eran otra cosa que presos políticos, que habían sido encerrados por lanzar arengas contra el régimen y en defensa de los derechos de la clase obrera y lejos de lo que cabe pensar, dentro del presidio acabaron por convertirse en los presos más conflictivos.

En 1971 intentaron fugarse a través de un túnel que ellos mismos excavaron desde el cuarto del lavadero, ya que era un cuarto cerrado con llave y siempre estaba lleno de serrín. Los sacerdotes consiguieron hacerse una copia de la llave con cera y un peine. Al tener acceso libre a este cuarto, los curas consiguieron excavar por turnos un túnel de 20 metros utilizando como herramientas simples cucharas al mismo tiempo que otros recogían la tierra en cartones de leche que luego iban vaciando en las duchas con mucho cuidado para evitar que éstas se atascasen. Uno de los sacerdotes, con conocimientos en electricidad, consiguió instalar unas bombillas para poder ver en la excavación y  los que se encontraban trabajando en el túnel, se comunicaban con los del exterior a través de unos walkie-talkies que habían colado en la cárcel en una lata de bonito en conserva procedente de Ondarroa. Para amortiguar el ruido y despistar a los funcionarios, jugaban al pimpón.

La excavación duró dos largos años y para el día de la fuga habían alquilado un par de pisos en Zamora para esconderse, aunque la noche de la fuga tocó luna llena. Tuvieron que esperar para no ser descubiertos por los vigilantes apostados en las torres pero cuando salieron, fueron descubiertos.

En estas duchas los curas vaciaban los cartones de leche llenos de tierra.

El intento de evasión agravó la situación y fueron sometidos a un régimen si cabe  más duro, soportando en ocasiones vejaciones de todo tipo. Así el 6 de noviembre de 1973, hartos de las penosas condiciones y el duro trato que recibían acabaron provocando un violento motín. En tan solo diez minutos, algunos de estos sacerdotes comenzaron a romper todo cuanto tenían a su alcance, cristales, muebles, incendiaron los colchones y los bancos, lanzaron el televisor al patio exterior, llegando incluso a prender fuego al altar y las ventanas de la capilla. Curas prendiendo fuego a un altar, sin duda una imagen más propia del día del juicio final. 

La consecuencia del motín para los instigadores fue la de ser encerrados en celdas de castigo en algún caso por tiempo de hasta dos meses. Fue entonces cuando, viendo que su situación empeoraba y sus reivindicaciones para mejorar sus condiciones no eran escuchadas, tomaron una dramática decisión, hacer una huelga de hambre y emitir un comunicado que decía lo siguiente:

 “Los sacerdotes encarcelados en la prisión Concordataria de Zamora, viendo que son inútiles todos los medios legales y las gestiones hechas oralmente y por escrito, nos hemos visto obligados a quemar y destrozar por nuestra cuenta esta vergonzosa cárcel, puesta por la Iglesia y por el estado en favor de sus intereses y en contra de nuestras convicciones más profundas”

De poco o nada sirvieron todas estas acciones para su desesperación, no obstante, la muerte de Franco llena de alegría y esperanza a los sacerdotes quienes, en los meses sucesivos fueron puestos en libertad hasta que en marzo de 1976, salieron del presidio los dos últimos que quedaban, Julen Kaltzada y Jon Etxabe, cerrándose así el episodio de la Cárcel Concordatoria dentro de la Prisión Provincial de Zamora

El penal llegó a acoger a más de un centenar de religiosos y la mayor parte de los presos que padecieron aquella experiencia terminaron colgando el hábito una vez recuperada la libertad. “Queríamos cambiar la Iglesia pero fue la Iglesia la que nos cambió a nosotros”.

LA FUGA DE LOS GRAPO 

Otro motivo por el que se hizo famosa la cárcel fue por la fuga que protagonizaron los miembros de la cúpula de dirigentes de los GRAPO (Grupo de Resistencia Antifascista Primero de Octubre) el 17 de diciembre de 1979. Enrique Celdrán Calixto, Francisco Brotons Beneyto, Abelardo Collazo Aralijo, Juan Martin Luna y Fernando Hierro Chomón escaparon de la prisión tras excavar un túnel de 22 metros sin que nadie se percatara de ello. De hecho, cuando los funcionarios se quisieron dar cuenta de la ausencia de los terroristas, estos hacía varias horas que habían salido del presidio. 

Los dirigentes del Grapo llegaron a la Cárcel de Zamora junto a otros miembros de la organización en diciembre de 1978, trasladados desde la prisión de Soria donde ya habían intentado fugarse tras haber excavado un túnel de nada menos que 50 metros. Algo que debiera de haber puesto en alerta a la dirección de la cárcel zamorana para haber dispuesto una especial vigilancia a este grupo de terroristas, pero lejos de eso, se les concedieron ciertos privilegios de los que no gozaban el resto de reclusos, como disponer de un presupuesto diferente para los menús diarios (127 pesetas diarias por recluso frente a las 94 destinadas a los presos comunes) el libre acceso al patio desde las ocho hasta las diez de la noche, televisor particular en sus dependencias, supresión de las rejillas en los locutorios en los cuales se pasaban todo tipo de mercancías, poder ducharse a cualquier hora del día y lo más sorprendente de todo, disponer de un “taller de trabajos manuales” propio con todo tipo de herramientas de bricolaje desde una caja de herramientas, sierras, martillos, formones, tenazas, gubias, taladros, limas, etc… Aunque bien es cierto que estas herramientas estaban sometidas a un control diario y no pudieron ser utilizadas en la excavación, pero si para fabricar los útiles necesarios.

Estos privilegios los consiguieron gracias a que varios miembros de la organización se pusieron en huelga de hambre como protesta por las condiciones inhumanas a las que estaban siendo sometidos, huelga que duró 27 días, desde el 19 de enero hasta el 11 de febrero de 1979 y a la que se fueron sumando otros presos comunes de la cárcel. Conseguidos los privilegios, los miembros del GRAPO se constituyeron en comuna dentro del presidio de tal modo que cada uno de los integrantes adquirió una función, desde cocinero, administrador etc… llegando incluso a gestionar el dinero en comunidad.

Francisco Brotons, fue el principal instigador de la huída y desde el día que llegó al presidio, su cabeza se obsesionó con buscar la forma de salir de allí.  La suerte -o la casualidad- le dieron la respuesta de por dónde salir. El sonido de una pelota al golpear contra una de las paredes del interior del cuarto de los lavaderos hizo que Brotons se percatara de que allí, había algo hueco, y no se equivocó. Justo frente a la entrada al lavadero había unas escaleras que subían a una terraza superior cuya utilidad, supuestamente, era la de tender la ropa lavada. Todo el hueco que quedaba bajo la escalera estaba cerrado con una pared de ladrillo formando una cámara oculta de 3m de alto, por 1 de ancho y casi 10 de largo, una cámara tan oculta que era totalmente desconocida para la dirección de la cárcel.  Lo curioso del asunto es que ese lavadero era el mismo lugar desde donde años atrás se intentaron fugar  los curas excavando un túnel.

Plano del patio central y del lugar por donde se fugaron los Grapo (Foto Libro Operación Gaviota)

De esta forma, pusieron en marcha un plan para acceder al interior de la cámara. Fabricaron una herramienta lo suficientemente plana y  fuerte para poder retirar el pegamento de las baldosas que había justo donde finaliza la escalera de ascenso a la terraza. Un trabajo casi de orfebrería, ya que debían despegar las baldosas sin que se rompieran al mismo tiempo que guardaban el polvo del pegamento que iban extrayendo, ya que luego tenían que de volver a colocarlas rellenando las juntas para disimular que habían sido movidas. Consiguieron retirar un número suficiente de baldosas como para abrir un agujero por el que pudiera entrar una persona. Además fabricaron una tapa con madera y cemento que consiguieron robar a unos albañiles que estaban realizando reparaciones en la cárcel. Sobre la tapa pegaron las baldosas y se las ingeniaron para hacer que una de ellas fuera móvil de tal forma que al desplazarla, pudiera ser utilizada como tirador para extraer la tapa. La tapa estaba tan bien disimulada que, a lo largo de ocho meses, pasó inadvertida para los funcionarios de la prisión hasta tal punto que, tan solo cuarenta  días antes de la escapada y tras un día entero de minucioso registro, anotaron en el libro de incidencias del penal: “No hay indicios de intentos de evasión”.

Representación de la tapa de acceso a la cámara (Foto libro Operación Gaviota)

Todo este trabajo hasta conseguir abrir el gujero para acceder a la cámara les llevó más de dos meses. Al entrar pudieron ver una cámara de un tamaño similar al de una celda, un hallazgo que causó una euforia contenida, pues hasta su estado de ánimo tenía que pasar desapercibido en la cárcel  para evitar sospechas de que algo se estaba cociendo. El espacio era suficiente para que dos personas pudieran trabajar juntas y al mismo tiempo almacenar la tierra sobrante de la excavación. Evidentemente, si todo ese espacio se tenía que utilizar como almacén, el agujero de entrada tenía que estar a cierta altura. Así, gracias a la madera de un banco destartalado y de un somier en desuso, consiguieron construir un andamio para iniciar una excavación horizontal a través del muro, a 2 metros de altura del suelo. Se organizaron por equipos para trabajar en turnos y días diferentes. La excavación duró 8 largos meses, tiempo en el que consiguieron excavar un túnel de 22 metros que atravesaba, bajo tierra, los dos muros que separan el patio del exterior y abrir una “chimenea” vertical  de 9 metros de altura por el que salir al exterior de la ladera de la montaña.

Representación del túnel por el que se fugaron los GRAPO (Foto Libro Operación Gaviota)
Plano del lavadero y de la excavación (Foto Libro Operación Gaviota)

El 17 de diciembre de 1979 fue el día elegido para la evasión. Aquel día, Brotons anunció a sus compañeros de comuna que por la noche, al recuento, faltarían 5 de los suyos y les pidió calma y que todo el mundo actuase con normalidad. Muchos se lo tomaron como una broma que acabaría en el recuento nocturno ya que había miembros de la comuna que desconocían el plan. 

La luna se asoma por un ventanal de la cárcel.

Todo había sido perfectamente estudiado. Los cinco elegidos para la evasión se tenían que dividir en dos grupos, uno formado por Brotons y Abelardo y otro formado por Hierro, Cerdán y Luna. Se habían fabricado unos cinturones multiaccesorios en los que portaban desde frutos secos, cerillas, dinero y hasta pequeñas herramientas. Cada uno llevaría puesto 3 pantalones y un par de jerseys con el objetivo de que, una vez fuera, pudieran desprenderse del hábito exterior manchado por la tierra. Aquella fría tarde de diciembre se hizo de noche pronto y acompañó una densa niebla que, si bien hacía el favor de ocultar a los presos de ser descubiertos, también perjudicaba considerablemente el modo de orientarse para huir por el lugar más adecuado. 

Patio central de la cárcel

Sobre las 19:30 se puso en marcha la operación. Los primeros en salir fueron Brotons y Abelardo que se pusieron en marcha a pie por diferentes sendas, intentando alejarse de carreteras y grandes poblaciones. Tardaron nada menos que 10 días en llegar a pie desde Zamora hasta Ponferrada teniendo en cuenta que por el día descansaban y los desplazamientos los hacían por la noche. En Ponferrada cogieron un taxi que les llevó hasta Vigo.

Del segundo grupo salieron Brotons y Cerdán, pero al ver que Luna tardaba en salir, se pusieron en marcha pensando que quizá este último se hubiera arrepentido. Estos fueron más directos, entraron en Zamora y cogieron un taxi hasta Valladolid. Desde ahí partieron a pie entre montes y pinares llegando hasta las cercanías de Palencia y desde allí, empalmando taxis y autobuses de línea, llegaron a Bilbao el día 22 de diciembre. 

El último en salir fue Luna, quien, al no ver a los otros dos miembros de su equipo, tuvo que improvisar y emprender la huída sólo. Su plan de huida había quedado desbaratado y optó por seguir el curso del río Valderaduey suponiendo que así alcanzaría a sus compañeros. Luna anduvo desorientado 3 días cuando, pensando que ya estaría cerca de Benavente o Villalpando, un agricultor le indicó que se encontraba en las cercanías de Zamora. En tres días había estado dando rodeos que casi le devuelven al punto de partida. Curioso que estando tan cerca del lugar donde escapó, no lograran darle caza. Al final entre diferentes medios de transporte llegó a León el día 21 de diciembre y de ahí tomó rumbo hacia algún lugar sin concretar, posiblemente Guardo (Palencia).

Los GRAPO consiguieron en esta ocasión su propósito y escapar del penal pero la libertad que tanto ansiaban no les duró mucho. Meses después, Abelardo Collazo Araujo fue tiroteado por la policía en Madrid y Francisco Brotons Beneyto detenido en Valencia. Mientras tanto, Enrique Cerdán Calixto siguió cometiendo atentados en Barcelona en los cuales fueron asesinados un general, un escolta y dos guardias civiles. Un año después fue abatido por la policía cuando trataba de huir por los tejados del barrio de Vallcarca. También en Barcelona, Juan Martín Luna fue asesinado en 1982 por tres policías que acabaron siendo condenados a prisión por homicidio. El último de los GRAPO fugados, Fernando Hierro Chomón, consiguió eludir a la justicia hasta el 2002, cuando fue detenido en París.

Rincón del patio donde se encontraba el lavadero por donde escaparon los GRAPO, todavía puede verse en el muro marcada la silueta del antiguo lavadero y de las escaleras que ascendían hasta la terraza. El agujero del túnel se encontraba justo debajo de la canasta.

CELDA 211

A parte de los acontecimientos citados anteriormente, en esta cárcel se produjeron numerosos motines, uno de ellos como ya he comentado fue el   protagonizado por los curas en 1973, pero sin duda, el peor de todos fue el que se produjo el 17 de enero de 1993. El principal protagonista y agitador de este motín fue Santiago Cobos, que a sus 16 años se convirtió en uno de los presos más peligrosos de España en aquella época. Tras atacar a un funcionario clavándole un punzón en la pierna, le quitaron las llaves y lo tomaron de rehén. Después subieron al tejado de la penitenciaría y, a cambio de liberar al funcionario, solicitaron un helicóptero para fugarse. Los GEO consiguieron poner fin al motín en una rápida actuación, de tal modo que en tan solo tres minutos consiguieron reducir a los amotinados y liberar al rehén. 

Este motín sirvió de inspiración a Francisco Pérez Gandúl para escribir la novela que luego fue utilizada como argumento en la película CELDA 211, dirigida por Daniel Monzón en 2009 y protagonizada por Luis Tosar y Alberto Ammann. Algunos de los extras de la película fueron antiguos presos de esta cárcel y la personalidad del protagonista “Malamadre” representa al autor del motín de 1993 Santiago Cobos. En Otoño de 1995 se clausuró definitivamente la prisión quedando abandonada a su suerte tal y como sigue hoy en día.

Dentro de la Celda 211 grabado en una pared “Aquí murió Morao por su mala cabeza”

LA CÁRCEL ABANDONADA A SU SUERTE

Han pasado casi treinta años del cierre definitivo del penal y aunque en un principio el recinto estuvo vigilado y el acceso al recinto era complicado – no deja de ser una cárcel- poco a poco y con el paso de los años el edificio se ha ido deteriorando en parte por el propio paso del tiempo y en mayor medida, por los cada vez más curiosos que se adentran en su interior para conocer por dentro este lugar tan fascinante. No todos los días tiene uno la oportunidad de visitar una cárcel. El problema no son los curiosos que solo quieren conocer su interior, documentarse, hacer fotos, investigar o vivir fuertes experiencias, el problema son aquellos cuya única diversión es la de romper todo a su paso y llenarlo todo de pintadas absurdas. El módulo donde se rodó la película Celda 211 está irreconocible y prácticamente hay que intuir dónde se encuentra la celda que da nombre a la peli.

La última vez que se abrió la cárcel -de forma oficial quiero decir- fue en 2021 para rodar el documental La cárcel de Curas (Apaiz Kartzela), no sin ciertos problemas pues en un principio les denegaron el acceso y lo consiguieron gracias a la mediación del diputado Aitor Esteban. El documental está dirigido por Ritxi Lizartza, David Pallarès y Oier Aranzabal y para ello contaron con el relato de algunos de aquellos curas que regresaron a la Cárcel Concordatoria para recordar lo que vivieron dentro de aquellos muros.

Xabier Amuriza, en el interior de una celda en el momento del rodaje.

Para ver el documental:

En las diferentes visitas que he realizado, he recorrido todos y cada uno de los rincones de esta prisión y desde luego el lugar no deja a uno indiferente. Es estremecedor pasear por los módulos y por algunos de los lugares más sombríos y más, cuando cae la noche. A parte de conocer y documentar el lugar, he llevado a cabo diferentes experimentaciones para intentar captar energías, posibles entidades o grabaciones psicofónicas y aunque yo no he podido constatar que sea un lugar con una incesante actividad, el resultado es cuanto menos llamativo. En mi última visita además, coincidí con un grupo de chavales de Zamora que al ver lo que estaba haciendo, se quedaron conmigo observando con curiosidad. Ellos me contaron algunas leyendas urbanas sobre el lugar, como que en el acceso a la Capilla una vez fotografiaron “una cara” o que al fondo del gimnasio “mataron a uno” aunque no se si referían a un preso o a alguien que entró cuando la cárcel ya estaba abandonada. Curiosamente, dos de los puntos donde conseguí detectar más actividad eran precisamente los dos lugares de los que me hablaron, la entrada a la capilla y el gimnasio. A continuación dejo un pequeño informe de las pruebas realizadas:

1-Capilla:

-Reportaje fotográfico: NEGATIVO

-Mediciones EMF: POSITIVO CON ALTAS LECTURAS

-Mapeo Kinect: NEGATIVO

-Sesión Spirit Box: POSITIVO; Durante la sesión de preguntas se captan algunas respuestas claras y sorprendentes, en una se escucha perfectamente “Vete”. (Ver video 1)

Entrada a la capilla
Punto donde el K2 registró las lecturas más potentes.

2-Gimnasio:

-Reportaje fotográfico: POSITIVO; entrada la noche, al hacer una tirada de fotos comienzan a aparecer una serie de ORBS.

-Mediciones EMF; POSITIVO; potentes mediciones registradas en la entrada del gimnasio y al final, junto a una puerta que da salida a unas escaleras, lugar donde me comentaron los chicos de Zamora que habían matado a una persona.

-Mapeo Kinect: NEGATIVO

-Sesión Spirit Box: POSITIVO; Al preguntar ¿Os molesta que estemos aquí? se oye una frase que parece decir “Asesinarlos sería dios”o “Hay alguien al otro lado” (Ver video 1)

Interior del Gimnasio donde se ven algunos ORBS en el ambiente y mural en la pared del fondo..

3-Celda 211 y Módulo Principal:

-Grabación ambiente: NULO, la llegada del grupo de chavales de Zamora contamina la grabación con golpes y voces.

-Mapeo Kinect: NEGATIVO

-Sesión Spirit Box: POSITIVO

-Reportaje fotográfico: POSITIVO; una de las fotografías muestra una imagen muy extraña. Después de realizar una serie de fotografías por la noche en el mismo sitio y en el mismo momento, una de ellas aparece con una sorprendente acumulación de ORBS, algo que no había ocurrido en ninguna de las fotografías tomadas en el mismo lugar.

Primera foto en la que no se distingue nada raro.
Esta segunda foto desde el lado opuesto se toma instantes después de la primera y aparece inundada de ORBS.

Video 1, resultados de la experimentacion con la Spirit Box PSB7:

Video 2 de la exploración por algunos lugares de la cárcel:

Es una verdadera lastima que un edificio así, tan sorprendente y con tanta historia se deje morir y más, cuando estos lugares suelen despertar una gran curiosidad en general y suelen ser un gran atractivo turístico.  Hace poco me enteré de que la Cárcel Modelo de Barcelona se ha habilitado para poder realizar visitas tal y como pasa con otras prisiones del mundo, edificios a los que les han sabido sacar partido turístico, algo que bien podía hacerse en la Cárcel de Zamora. Desde la Delegación del Gobierno de Zamora aseguran que todos los años reciben un montón de propuestas para el recinto pero está claro que o no se tienen en cuenta, o simplemente no les interesa. Mientras tanto, todo aquel que se atreva a entrar en su interior -como el que aquí escribe- tiene que hacerlo de forma clandestina, y si tu que estas leyendo esto, eres uno de ellos, espero que lo hagas con curiosidad, pero sobre todo con respeto.

Dejo aquí una galería de fotos del lugar en mi última visita el 04 de octubre de 2022: